Los manantiales (republicanos) de Zp / Antonio Regalado
El próximo Viernes Santo se cumple 75 años de la proclamación de la II República. Los que hemos dedicado algún tiempo a entenderla desde todos los ángulos, sabemos que ni fue tan mala como nunca se nos llegó a contar en clase –terminaba el curso en la Guerra de Independencia- ni mucho menos tan exquisita como nos la vende la izquierda plural. Fue, antes que nada, un fracaso colectivo. Derivó en una guerra incivil que terminó en represión -la represión franquista- exilio interior y exterior y sobre todo, con dolor: con mucho dolor y mucha hambre.
España quedó brutalmente destrozada de parte a parte. El odio alcanzó el corazón de familias, pueblos y ciudades, enteros. Los estudiosos convienen en que el protagonismo del PSOE -de Largo y de Prieto, esencialmente,- contribuyó sobremanera al advenimiento del golpe de Estado militar como bien advirtiera años antes el bueno de don Julián Besteiro. Pero el cerrilismo de Alcalá Zamora la arrogancia y miopía políticas de Manuel Azaña, la insaciabilidad de los nacionalismos catalán y vasco, el empecinamiento de Gil Robles, el oportunismo de Lerroux y el malestar del Ejército aceleraron el proceso hacia la guerra.
Las mentiras sobre la revolución de Asturias, las venganzas anarcosindicalistas, el entreguismo de los comunistas a Moscú, los juicios sumarísimos de los ‘nacionales’ o los ‘paseos’ y checas de los ‘rojos’ son capítulos para el olvido y la reconciliación. Desde entonces, parapetados en el antifranquismo, la izquierda se cree con legitimidad exclusiva y excluyente para erigirse en la única fuerza progresista y democrática; lo demás, fascismo. En realidad, se avanzó en educación, se consagró el voto femenino -con la oposición socialista, por cierto- y se progresó en derechos sociales y económicos.
Resulta a todas luces exagerado dogmatizar, como afirmó el senador de ERC Carles Bonet que la II República "ha sentado las bases de lo que hoy conocemos como Estado del Bienestar". O, cuando menos, resulta una desmesura asegurar que estamos en deuda con aquel tiempo violento y cruel. La promulgación de una próxima ley de la memoria republicana, prometida por JLRZ no restañará las heridas sino que las reabrirá. Zapatero yerra cuando dice que "para reconocer aquel periodo de sueños y de lágrimas, lo mejor es contemplar alguno de los anhelos sociales que estaban presentes en el aquel proyecto de país”. Palabras.
Los notarios de la actualidad vislumbramos que Zp bebe constantemente en esos manantiales de la tercera y más negra década del pasado siglo. Quiere construir un puente entre 1931 y 2004 pasando por alto el tiempo del franquismo. El PSOE lidera hoy un proyecto con la izquierda y los "galeuscos", reverdeciendo el frente popular, para arrojar a la derecha a las tinieblas. Estrategia: reinventar las dos Españas de Machado. La República fue un periodo revolucionario con más sombras que luces. Se diga lo que se diga y lo cuente quien lo cuente. El agua de los manantiales subterráneos de aquella época hay que depurarla por mucho que tengamos un rey tan republicano.
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