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el hombre de todos / antonio regalado

Detrás de una excelente presidenta de un partido conservador siempre hay un gran secretario general. Baste girar 180º la famosa frase de los hombres de éxito para encontrarnos con que el Partido Popular no podía haber elegido un mejor segundo de a bordo para la travesía de 2007.
Asistentes en Albacete a la entronización de María Dolores de Cospedal como nueva líder de los populares, me cuentan -y no acaban- las sensaciones vividas en el encuentro multitudinario -más que un Congreso- en el que los militantes visualizaron, por vez primera en mucho tiempo que "hay hambre de ganar". La presencia de Mariano Rajoy, -'no a la paz de ZP' -; el vibrante mensaje de Javier Arenas - 'con María Dolores podemos reconquistar CLM'- y el sacrificio de la presidenta madrileña Esperanza Aguirre -'los castellano-manchegos tienen suerte por contar con mi amiga y colaboradora'- confirma que van a por todas.
Desplazar el punto de apoyo del poder de Toledo a Albacete, dadas las circunstancias maternales de la candadita, requería mucho tacto político. Y lo han encontrado al nombrar como número dos a Vicente Tirado que abandona el Ayuntamiento de la ciudad imperial para implicarse de lleno en la campaña.
Su experiencia política en el área municipal, en la Diputación y en la Cámara Alta se va a complementar con su designación en el próximo periodo de sesiones como diputado nacional, sustituyendo a Ana Palacio. Por ello, sus primeras energías las gastará en contar con todos en el PP -'aquí no sobra nadie'-, en hacer equipo (con alcaldes y concejales; con el grupo regional de Las Cortes y con los grupos parlamentarios del Congreso y del Senado). Objetivo: trabajar juntos y en la misma dirección.
Cree Tirado que es el momento del cambio en Castilla-La Mancha ('el cambio necesario -dice- y el de la descentralización local')  y entiende que le han nombrado fundamentalmente porque es un hombre de partido que se lleva bien con todo el mundo. Sin duda, un hombre bueno, el hombre de todos; un  político leal, de centro,  abierto siempre al diálogo; un secretario general para todos los populares de la Región, naturalmente.

la aventura de la vida /antonio regalado

    La noticia le llegaba  a José Bono en el corazón de Guatemala, en plena 'Ruta Quetzal' que conduce Miguel de la Quadra Salcedo, el buscador más incansable del Descubrimiento. Fue una llamada corta y cordial del presidente José Luis RodrÍguez Zapatero, para comunicarle que el Consejo  de Ministros le nombraría hoy, (por ayer, viernes,  y por un período de ocho años) consejero  electivo de Estado. No consejero permanente, como Aznar, por ejemplo, sino electivo. Es decir, sin prebendas económicas. "Es un gran honor" -me comenta- "porque me permitirá defender mis convicciones sobre España y además no comporta  ni coche oficial ni privilegios"
    
   El cargo le viene hecho a medida. Nadie mejor para ocupar un puesto en el Consejo de Estado que quien ha vivido cuatro largos lustros en el Palacio toledano del Emperador Carlos I de España (y V de Alemania), creador, en 1526,  de ésta institución consultiva de los Monarcas primero, y, a partir del gobierno Maura, en 1904, de los presidentes del Ejecutivo de la Nación. Ahora, dispondrá de despacho en el Palacio de los Consejos, al final de la calle Mayor de Madrid.
   
   Bono cumple la premisa esencial de los altos consejeros: visión de Estado. En el ejercicio de esa función, debe velar por la observancia de la Carta Magna y del resto del ordenamiento jurídico. Además, ha de procurar la armonía del sistema, el rigor de la técnica normativa y el buen hacer de la Administración, para reducir al mínimo la conflictividad con los ciudadanos.
  Cargo institucional,  pues, para un candidato experimentado.  ¿Un primer paso para 'reincorporarse' a la política activa? Me temo que no. Al contrario: confirmaría su renuncia; es acto de servicio más a España para tiempos un tanto convulsos. Ahora más que nunca se necesitan estadistas y sobre todo, españoles con sentido común. Y sin miedos. Aunque las sesiones de la Alta Institución no son públicas, salvo las de carácter ceremonial, nada impedirá que, si llega el momento, el nuevo consejero "deje oír  su voz y  su voto"  frente a las mayorías que pretendan  no romper el "statu quo" de lo políticamente correcto.  A Bono el valor y la lealtad no se le suponen, las  tiene acreditados. Ya pagó un precio alto. Y con agrado.
   El cargo de consejero electivo es compatible con cualquier otra actividad privada. ¿Se incorporará, tras el verano, como consejero de Endesa?  "No hay nada; Manuel Pizarro es un hombre valiente y somos amigos; nada más", me confiesa desde el otro lado del Atlántico.
   La alegría  por el nombramiento como consejero de Estado se ha visto truncada por las acusaciones de Cayo Lara y sus muchachos de IU-CLM, que con calumnias y cintas de vídeo intentan amargarle su aventura consultiva. "Me duele que me acusen porque todo es mentira; ahí están mis declaraciones anuales en Las Cortes Regionales; mi honorabilidad" -se sincera- "no puede quedar en entredicho; es mi más valioso patrimonio; y me duele más en la distancia". 
   A falta de votos, los discípulos de Llamazares, siguen con los chantajes políticos; ora al PP -exigiendo credenciales democráticas a la presidenta Maria Dolores de Cospedal-  ora al PSOE para que se modifique  a la baja la ley electoral  y puedan  así entrar por la puerta de atrás en el Parlamento autónomo. Y ¿dónde golpear más fuerte a Barreda? En el eslabón más 'débil' hoy de la cadena socialista. En don José Bono Martínez,  el ex presidente castellano-manchego que está intentando recomponer su futuro, desde la discreción y al margen de la política. Una tormenta de verano para destrozar los viñedos. ¡No hay cuidado, presidente, adelante¡
    A las dos y seis minutos de la tarde de ayer, la 'vice' Maria Teresa Fernández de la Vega, quien,  ocho días antes le había solicitado  el plácet, hacía oficial en La Moncloa su nombramiento de nuevo miembro del Consejo de Estado. Su teléfono, ha vuelto a sonar. La mejor señal de que cuando se tiene fe la resurrección siempre es posible. La vida cotidiana, querido amigo, sigue siendotodavía el viaje más hermoso. Enhorabuena.

la aventura de la vida /antonio regalado

    La noticia le llegaba  a José Bono en el corazón de Guatemala, en plena 'Ruta Quetzal' que conduce Miguel de la Quadra Salcedo, el buscador más incansable del Descubrimiento. Fue una llamada corta y cordial del presidente José Luis RodrÍguez Zapatero, para comunicarle que el Consejo  de Ministros le nombraría hoy, (por ayer, viernes,  y por un período de ocho años) consejero  electivo de Estado. No consejero permanente, como Aznar, por ejemplo, sino electivo. Es decir, sin prebendas económicas. "Es un gran honor" -me comenta- "porque me permitirá defender mis convicciones sobre España y además no comporta  ni coche oficial ni privilegios"
    
   El cargo le viene hecho a medida. Nadie mejor para ocupar un puesto en el Consejo de Estado que quien ha vivido cuatro largos lustros en el Palacio toledano del Emperador Carlos I de España (y V de Alemania), creador, en 1526,  de ésta institución consultiva de los Monarcas primero, y, a partir del gobierno Maura, en 1904, de los presidentes del Ejecutivo de la Nación. Ahora, dispondrá de despacho en el Palacio de los Consejos, al final de la calle Mayor de Madrid.
   
   Bono cumple la premisa esencial de los altos consejeros: visión de Estado. En el ejercicio de esa función, debe velar por la observancia de la Carta Magna y del resto del ordenamiento jurídico. Además, ha de procurar la armonía del sistema, el rigor de la técnica normativa y el buen hacer de la Administración, para reducir al mínimo la conflictividad con los ciudadanos.
  Cargo institucional,  pues, para un candidato experimentado.  ¿Un primer paso para 'reincorporarse' a la política activa? Me temo que no. Al contrario: confirmaría su renuncia; es acto de servicio más a España para tiempos un tanto convulsos. Ahora más que nunca se necesitan estadistas y sobre todo, españoles con sentido común. Y sin miedos. Aunque las sesiones de la Alta Institución no son públicas, salvo las de carácter ceremonial, nada impedirá que, si llega el momento, el nuevo consejero "deje oír  su voz y  su voto"  frente a las mayorías que pretendan  no romper el "statu quo" de lo políticamente correcto.  A Bono el valor y la lealtad no se le suponen, las  tiene acreditados. Ya pagó un precio alto. Y con agrado.
   El cargo de consejero electivo es compatible con cualquier otra actividad privada. ¿Se incorporará, tras el verano, como consejero de Endesa?  "No hay nada; Manuel Pizarro es un hombre valiente y somos amigos; nada más", me confiesa desde el otro lado del Atlántico.
   La alegría  por el nombramiento como consejero de Estado se ha visto truncada por las acusaciones de Cayo Lara y sus muchachos de IU-CLM, que con calumnias y cintas de vídeo intentan amargarle su aventura consultiva. "Me duele que me acusen porque todo es mentira; ahí están mis declaraciones anuales en Las Cortes Regionales; mi honorabilidad" -se sincera- "no puede quedar en entredicho; es mi más valioso patrimonio; y me duele más en la distancia". 
   A falta de votos, los discípulos de Llamazares, siguen con los chantajes políticos; ora al PP -exigiendo credenciales democráticas a la presidenta Maria Dolores de Cospedal-  ora al PSOE para que se modifique  a la baja la ley electoral  y puedan  así entrar por la puerta de atrás en el Parlamento autónomo. Y ¿dónde golpear más fuerte a Barreda? En el eslabón más 'débil' hoy de la cadena socialista. En don José Bono Martínez,  el ex presidente castellano-manchego que está intentando recomponer su futuro, desde la discreción y al margen de la política. Una tormenta de verano para destrozar los viñedos. ¡No hay cuidado, presidente, adelante¡
    A las dos y seis minutos de la tarde de ayer, la 'vice' Maria Teresa Fernández de la Vega, quien,  ocho días antes le había solicitado  el plácet, hacía oficial en La Moncloa su nombramiento de nuevo miembro del Consejo de Estado. Su teléfono, ha vuelto a sonar. La mejor señal de que cuando se tiene fe la resurrección siempre es posible. La vida cotidiana, querido amigo, sigue siendotodavía el viaje más hermoso. Enhorabuena.

la aventura de la vida /antonio regalado

    La noticia le llegaba  a José Bono en el corazón de Guatemala, en plena 'Ruta Quetzal' que conduce Miguel de la Quadra Salcedo, el buscador más incansable del Descubrimiento. Fue una llamada corta y cordial del presidente José Luis RodrÍguez Zapatero, para comunicarle que el Consejo  de Ministros le nombraría hoy, (por ayer, viernes,  y por un período de ocho años) consejero  electivo de Estado. No consejero permanente, como Aznar, por ejemplo, sino electivo. Es decir, sin prebendas económicas. "Es un gran honor" -me comenta- "porque me permitirá defender mis convicciones sobre España y además no comporta  ni coche oficial ni privilegios"
    
   El cargo le viene hecho a medida. Nadie mejor para ocupar un puesto en el Consejo de Estado que quien ha vivido cuatro largos lustros en el Palacio toledano del Emperador Carlos I de España (y V de Alemania), creador, en 1526,  de ésta institución consultiva de los Monarcas primero, y, a partir del gobierno Maura, en 1904, de los presidentes del Ejecutivo de la Nación. Ahora, dispondrá de despacho en el Palacio de los Consejos, al final de la calle Mayor de Madrid.
   
   Bono cumple la premisa esencial de los altos consejeros: visión de Estado. En el ejercicio de esa función, debe velar por la observancia de la Carta Magna y del resto del ordenamiento jurídico. Además, ha de procurar la armonía del sistema, el rigor de la técnica normativa y el buen hacer de la Administración, para reducir al mínimo la conflictividad con los ciudadanos.
  Cargo institucional,  pues, para un candidato experimentado.  ¿Un primer paso para 'reincorporarse' a la política activa? Me temo que no. Al contrario: confirmaría su renuncia; es acto de servicio más a España para tiempos un tanto convulsos. Ahora más que nunca se necesitan estadistas y sobre todo, españoles con sentido común. Y sin miedos. Aunque las sesiones de la Alta Institución no son públicas, salvo las de carácter ceremonial, nada impedirá que, si llega el momento, el nuevo consejero "deje oír  su voz y  su voto"  frente a las mayorías que pretendan  no romper el "statu quo" de lo políticamente correcto.  A Bono el valor y la lealtad no se le suponen, las  tiene acreditados. Ya pagó un precio alto. Y con agrado.
   El cargo de consejero electivo es compatible con cualquier otra actividad privada. ¿Se incorporará, tras el verano, como consejero de Endesa?  "No hay nada; Manuel Pizarro es un hombre valiente y somos amigos; nada más", me confiesa desde el otro lado del Atlántico.
   La alegría  por el nombramiento como consejero de Estado se ha visto truncada por las acusaciones de Cayo Lara y sus muchachos de IU-CLM, que con calumnias y cintas de vídeo intentan amargarle su aventura consultiva. "Me duele que me acusen porque todo es mentira; ahí están mis declaraciones anuales en Las Cortes Regionales; mi honorabilidad" -se sincera- "no puede quedar en entredicho; es mi más valioso patrimonio; y me duele más en la distancia". 
   A falta de votos, los discípulos de Llamazares, siguen con los chantajes políticos; ora al PP -exigiendo credenciales democráticas a la presidenta Maria Dolores de Cospedal-  ora al PSOE para que se modifique  a la baja la ley electoral  y puedan  así entrar por la puerta de atrás en el Parlamento autónomo. Y ¿dónde golpear más fuerte a Barreda? En el eslabón más 'débil' hoy de la cadena socialista. En don José Bono Martínez,  el ex presidente castellano-manchego que está intentando recomponer su futuro, desde la discreción y al margen de la política. Una tormenta de verano para destrozar los viñedos. ¡No hay cuidado, presidente, adelante¡
    A las dos y seis minutos de la tarde de ayer, la 'vice' Maria Teresa Fernández de la Vega, quien,  ocho días antes le había solicitado  el plácet, hacía oficial en La Moncloa su nombramiento de nuevo miembro del Consejo de Estado. Su teléfono, ha vuelto a sonar. La mejor señal de que cuando se tiene fe la resurrección siempre es posible. La vida cotidiana, querido amigo, sigue siendotodavía el viaje más hermoso. Enhorabuena.

la aventura de la vida /antonio regalado

    La noticia le llegaba  a José Bono en el corazón de Guatemala, en plena 'Ruta Quetzal' que conduce Miguel de la Quadra Salcedo, el buscador más incansable del Descubrimiento. Fue una llamada corta y cordial del presidente José Luis RodrÍguez Zapatero, para comunicarle que el Consejo  de Ministros le nombraría hoy, (por ayer, viernes,  y por un período de ocho años) consejero  electivo de Estado. No consejero permanente, como Aznar, por ejemplo, sino electivo. Es decir, sin prebendas económicas. "Es un gran honor" -me comenta- "porque me permitirá defender mis convicciones sobre España y además no comporta  ni coche oficial ni privilegios"
    
   El cargo le viene hecho a medida. Nadie mejor para ocupar un puesto en el Consejo de Estado que quien ha vivido cuatro largos lustros en el Palacio toledano del Emperador Carlos I de España (y V de Alemania), creador, en 1526,  de ésta institución consultiva de los Monarcas primero, y, a partir del gobierno Maura, en 1904, de los presidentes del Ejecutivo de la Nación. Ahora, dispondrá de despacho en el Palacio de los Consejos, al final de la calle Mayor de Madrid.
   
   Bono cumple la premisa esencial de los altos consejeros: visión de Estado. En el ejercicio de esa función, debe velar por la observancia de la Carta Magna y del resto del ordenamiento jurídico. Además, ha de procurar la armonía del sistema, el rigor de la técnica normativa y el buen hacer de la Administración, para reducir al mínimo la conflictividad con los ciudadanos.
  Cargo institucional,  pues, para un candidato experimentado.  ¿Un primer paso para 'reincorporarse' a la política activa? Me temo que no. Al contrario: confirmaría su renuncia; es acto de servicio más a España para tiempos un tanto convulsos. Ahora más que nunca se necesitan estadistas y sobre todo, españoles con sentido común. Y sin miedos. Aunque las sesiones de la Alta Institución no son públicas, salvo las de carácter ceremonial, nada impedirá que, si llega el momento, el nuevo consejero "deje oír  su voz y  su voto"  frente a las mayorías que pretendan  no romper el "statu quo" de lo políticamente correcto.  A Bono el valor y la lealtad no se le suponen, las  tiene acreditados. Ya pagó un precio alto. Y con agrado.
   El cargo de consejero electivo es compatible con cualquier otra actividad privada. ¿Se incorporará, tras el verano, como consejero de Endesa?  "No hay nada; Manuel Pizarro es un hombre valiente y somos amigos; nada más", me confiesa desde el otro lado del Atlántico.
   La alegría  por el nombramiento como consejero de Estado se ha visto truncada por las acusaciones de Cayo Lara y sus muchachos de IU-CLM, que con calumnias y cintas de vídeo intentan amargarle su aventura consultiva. "Me duele que me acusen porque todo es mentira; ahí están mis declaraciones anuales en Las Cortes Regionales; mi honorabilidad" -se sincera- "no puede quedar en entredicho; es mi más valioso patrimonio; y me duele más en la distancia". 
   A falta de votos, los discípulos de Llamazares, siguen con los chantajes políticos; ora al PP -exigiendo credenciales democráticas a la presidenta Maria Dolores de Cospedal-  ora al PSOE para que se modifique  a la baja la ley electoral  y puedan  así entrar por la puerta de atrás en el Parlamento autónomo. Y ¿dónde golpear más fuerte a Barreda? En el eslabón más 'débil' hoy de la cadena socialista. En don José Bono Martínez,  el ex presidente castellano-manchego que está intentando recomponer su futuro, desde la discreción y al margen de la política. Una tormenta de verano para destrozar los viñedos. ¡No hay cuidado, presidente, adelante¡
    A las dos y seis minutos de la tarde de ayer, la 'vice' Maria Teresa Fernández de la Vega, quien,  ocho días antes le había solicitado  el plácet, hacía oficial en La Moncloa su nombramiento de nuevo miembro del Consejo de Estado. Su teléfono, ha vuelto a sonar. La mejor señal de que cuando se tiene fe la resurrección siempre es posible. La vida cotidiana, querido amigo, sigue siendotodavía el viaje más hermoso. Enhorabuena.

morir en comunidad / antonio regalado

   Esto va a terminar como el rosario de la aurora. Si Dios no lo remedia la señorial Illescas, a mitad de camino entre Madrid y Toledo, está sumida en una espiral de crispación que bien pudiera terminar en tragicomedia. ¿Otra vez Fuentevejuna? Lástima que Pedro Almodóvar no haya filmado lo sucedido en las últimas semanas porque, sin duda, su película ‘Volver’ quedaría reducida a un sainete de los hermanos Quintero. Lo cierto es que un viaje culinario me llevó hasta la ciudad, sorprendiéndome los múltiples balcones adornados con un RIP.   

     ¡Qué pasa aquí?, -pregunté-. Y las versiones se dispararon. ¡Es la guerra¡ ¡Más madera¡  gritarían los hermanos Marx. Alguien se ofrece a facilitarme información caliente. Y así, me entero de que el último enterramiento –el de Carmen Navarro, 83 años- ha colmado el vaso de la convivencia. Descerrajaron las cadenas y el candado del antiguo  camposanto y, con la policía benevolente, irrumpieron  en el panteón familiar. Una illescana de toda la vida que asistió al sepelio, rememora que “hemos entrado en el cementerio y le hemos dado sepultura a Carmen, como Dios manda”. Y añade: “No he visto nunca en mi vida cantar una Salve a la Virgen de la Caridad, con tanto sentimiento y fervor, pensando en lo que decíamos, con el corazón –y yo diría más- con las entrañas”.      Ahora, la policía ha identificado a los doce alborotadores que asaltaron a patadas el recinto. El problema es, según los vecinos, que no hay decreto municipal de cierre del cementerio. El ambiente político se ha encanallado. En la diana del cabreo, el alcalde socialista José Manuel Tofiño. El malestar ciudadano proviene no tanto del cierre como del traslado de los restos, que a decir de algunos vecinos, se han realizado con menos garantías que los del “Yak-42”. Un escándalo. Me temo que el primer edil, a la sazón presidente de la Diputación Provincial de Toledo tiene un problema de comunicación. Y otro de estrategia. El Ayuntamiento se ha personado (con dolor) como parte en la tramitación judicial contra las personas implicadas en el incidente.    

   Los agentes que se inhibieron alegando que “eran vecinos del pueblo y no era cuestión de que haya más enfrentamientos ni más guerras” tenían que saber que nadie está por encima de la ley. Tofiño ha lamentado que  “algunos utilicen a los muertos para hacer política”. Ha gestionado mal los tiempos. No ha tenido en cuenta las 4000 firmas aconsejándole ‘parar’ las exhumaciones.  Muchos vecinos se sienten engañados y estafados.  Y los plenos se calientan. Falta cordura y humildad.

    Paradójicamente, en este país nuestro cada vez más agnóstico y descreído, la muerte representa el máximo respeto al que se va y la solidaridad temporal con los deudos. Ya no se llora como antes, es verdad, pero aquí nadie deja que entierren a sus muertos en soledad. El alcalde tiene buenos argumentos pero no puede luchar contra los ‘sentires’ vecinales de doña Carmen Navarro. Ella vivió y murió en comunidad, no en un tanatorio funcional y metropolitano. En nuestros pueblos, los muertos, todavía, son de todos. Por eso, en las lápidas no se leerán nunca epitafios como el Groucho: “perdonen, que no me levante”. Las creencias sobreviven a la política. Y las elecciones, señor alcalde, -recuérdelo  usted y recuérdelo a otros-  están ahí, en las antípodas del calendario.

ahorradores desvalijados / antonio regalado

   Los encuentro en las inmediaciones del Congreso. Cada vez son menos y cada día más desesperados. Protestan para reclamar justicia por los atropellos de Afinsa y Forum Filatélico. Hoy se han incorporado a la marcha unas decenas de toledanos de Los Yébenes, Sonseca y Talavera.  Castilla-La Mancha es una de las regiones más afectadas. Todos se sienten indefensos. Los congregados lanzan su ira  y ponen su esperanza contra el Gobierno. ¿Cómo es posible que la estafa se haya prolongado durante 25 años? Confían en un milagro para recuperar sus dineros. La mayor parte de los trabajadores de la Peugeot invirtieron en sellos la indemnización por jubilación anticipada como complemento para pensiones. Cada familia, una tragedia. Así hasta 90.000. ¿Por qué no se han personado en la causa aun los otros 260.000 implicados? ¿Blanqueo de dinero?   

 Las lagunas de nuestro ordenamiento jurídico son más profundas que el triángulo de las Bermudas. Escucho a la ministra de Consumo en sede parlamentaria y me malicio. La competencia es de las Comunidades Autónomas. Pero, eso sí, no tienen medios para controlar estas instituciones de bienes tangibles. Los informes de la Agencia Tributaria se conocían desde hace tiempo pero no pueden utilizarse para ‘destapar’ el asunto porque crearían alarma social. El consumidor que invierte en ‘bienes tangibles’ (estampitas) no adquiere una acción o una participación como el que compra acciones de Telefónica, por ejemplo.    

No habrá, pues, fondo de garantía porque estos chiringuitos financieros no son instituciones de inversión colectiva. Siguiendo el razonamiento, la ministra Elena Salgado argumenta que “establecer  un fondo de estas características obligaría  a la creación de un fondo de garantía para cualquier actividad económica”. Así es que, desde la simpatía y consideración con los afectados, la ministra se comprometió a incrementar la transparencia, la supervisión y el control; y ha hacer que las garantías que ahora son voluntarias, como los seguros de caución, se conviertan en obligatorias.    

Dejó entrever en su comparecencia que ‘a lo mejor’ el Gobierno adelantaría parte del dinero intangible y evaporado a los ahorradores modestos, a cuenta, naturalmente, de las sentencias de los tribunales. El proceso, complejo, podría extenderse hasta la próxima década. Por tanto, ni habrá justicia, ni será rápida. La tragedia humana se amplía a los 88 trabajadores de Afinsa y Forum y a los más de tres mil trabajadores con contrato mercantil que trabajaban como comisionistas y que se han quedado en el paro sin derecho al seguro de desempleo. Pero lo que más cabrea a los congregados en las inmediaciones de la Puerta de Sol es que los presuntos culpables ya están en la calle.

Lunes, 19 de junio de 2006.-    Y ahora, la paz… La paz de Zapatero-ETA, naturalmente. Como aquella de los ‘XXV Años’  del franquismo puro y duro del 64. Aprobado el  Estatuto de Cataluña con más pena que gloria –se ha fracturado la convivencia en el Principado para siempre-, hemos descubierto en la campaña del Referéndum  la catadura política y moral de Pascual Maragall poniendo en cuestión la imposibilidad de acceder a la Generalitat a un ‘charnego’, aunque éste sea ministro de España, y de Jaén. ¿Ustedes se imaginan la que hubieran armado los titiriteros de la izquierda  y las artistas de las rosas blancas si este exabrupto racista lo hubiera proferido alguien de la derecha?  

Luego, tenemos los ataques a la libertad de expresión, las agresiones físicas a  Arcadi Espada  y los abucheos e insultos al líder del PP Mariano Rajoy, también,  en un mercado de Hospitalet de Llobregat  y en un teatro de Granollers.    

Los eslóganes socialistas –NO=PP, SI=Cataluña- han generado un caldo de cultivo que, al grito de ¡fascistas, asquerosos, ‘desgraciaos’!  ha devenido en semillas de odio africano.  Alguna vez lo escribí en estas páginas. Hoy,  reafirmo: el nacionalismo -venga de donde venga- es la antesala del nazismo. La antítesis de la democracia. Lo peor no es que unos energúmenos intenten amedrentar a quienes creen en la libertad; lo perverso es que los dirigentes que los alientan (PSC, ERC, CiU y ICV) no condenen estas prácticas. Y aquí incluimos al propio presidente Zapatero que jamás reprobó ni el asalto a las sedes populares el 13-M ni se ha pronunciado en contra de los mensajes totalitarios de sus franquiciados del noreste.   

Si alguien cree que la ‘cuestión catalana’ acaba en las elecciones de otoño se equivoca. El problema se agrandará y agravará a medida que se desarrollen sus avariciosas competencias.         

El presidente del Gobierno quiere ahora pasar página y centrarse en la ‘paz del norte”, con Otegui como interlocutor necesario.  Engañará de nuevo a don Mariano porque lo que busca es un cheque en blanco – y una coartada- para rendirse ante Batasuna. ¿Habrá entendido el mensaje de las personas que se concentraron en Madrid arropando a la ATV? Va a ser que no. Pues le dijeron bien alto y bien claro que no quieren la paz… de los cementerios de  ETA.  A ningún precio.